
He realizado este proyecto fotográfico, sin parada, con el objetivo de documentar una selección de diez estaciones ferroviarias abandonadas pertenecientes a distintas líneas del norte y sur de la Comunidad de Madrid y sus alrededores. Además, he experimentado con la fotografía analógica en color, utilizando un carrete caducado, para establecer un diálogo visual entre pasado y presente.
La intención es mostrar un paisaje contemporáneo en el que la naturaleza se impone sobre estructuras deterioradas por el desuso, revelando el paso del tiempo. A través de estas imágenes busco transmitir una sensación de vacío y desolación, acentuada por la ausencia de presencia humana y el estado ruinoso de los espacios retratados.
Para ello he combinado una serie analógica centrada en las estaciones con fotografías digitales que capturan detalles y elementos encontrados durante los viajes en carretera realizados a finales del verano de 2020.
El ferrocarril en Madrid tuvo una gran relevancia a finales del siglo XIX, marcando una revolución en el transporte y favoreciendo el desarrollo urbano e industrial. Sin embargo, en la actualidad muchas estaciones y apeaderos han sido abandonados. Algunas han caído en desuso por la baja afluencia de pasajeros, resultado de la aparición de nuevos núcleos urbanos; otras han quedado obsoletas ante la construcción de nuevas infraestructuras ferroviarias.
Este abandono ha derivado en el deterioro, el vandalismo o la okupación de muchas de estas instalaciones. En algunos casos, no obstante, han sido restauradas y transformadas para nuevos usos.
La intención final de este proyecto es documentar, a través de la fotografía de arquitectura y paisaje, la esencia de estos espacios y transportar al espectador a lugares hoy vacíos, permitiéndole sentir la soledad y el abandono que los envuelven. Quise mostrar cómo la ausencia humana y el paso del tiempo han permitido que la naturaleza recupere parte de su dominio sobre estas infraestructuras.
El uso de película caducada en las imágenes analógicas busca reforzar esa idea de lo antiguo y lo olvidado, estableciendo un paralelismo con las estaciones mismas. Estas fotografías, junto con las digitales, componen una narración visual sobre el tránsito del tiempo y la transformación del paisaje ferroviario.